11 julio 2008

¿Qué quiero ser cuando sea grande?


Un trabajo realizado con niños de 10 años nos ayuda a pensar en la construcción de la identidad.

La propuesta consistío en pedirles a un grupo de 25 niños de una escuela pública de la ciudad de La Plata, que se dibujen cómo se verían de grandes, ¿qué querían ser cuando sean grandes?

Todos los niños se engancharon con el juego de imaginarse cómo serían de grandes, y comenzaron a aparecer todo tipo de profesiones y oficios: abogado, maestra, policía, médico, veterinaria, científica, militar, maestra jardinera, jugador de fútbol, etc. Un dato llamativo: se repetían los policías en los nenes y las maestras en las nenas.


Siguiendo lo planteado por Gilberto Giménez que define el concepto de identidad desde una perspectiva estrictamente relacional y situacionista como “el conjunto de repertorios culturales interiorizados (representaciones, valores, símbolos...) a través de los cuales los actores sociales (individuales o colectivos) demarcan simbólicamente sus fronteras y se distinguen de los demás actores en una situación determinada, todo ello en contextos históricamente específicos y socialmente estructurados.”

Un vez que realizaron sus dibujos comenzamos a preguntarles en relación a ellos. Los niños hacian referencia a la profesión u oficio porque eran propios de los ámbitos sociales de los que participaban. Algunos tenían alguna persona mayor con la que se sentían identificados o admiradan por alguna paricularidad y querían ser como ellos, o les gustaba mucho alguna materia de la escuela y se pensaban dentro de ella. Por ejemplo, las ciencias naturales es una de las más elegidas por las niñas y ellas se veían como veterinarias o científicas. O los niños que jugaban en algún club de fúltbol infantil obviamente querían ser jugadores profesionales.


Entonces podemos decir que sus identidades hacían referencia a las prácticas sociales y culturales en las que interactuan. Y entendemos a la cultura como un "repertorio de pautas de significados" como lo define Clifford Geertz; y decimos que "…concebir la cultura implica no disociarla nunca de los sujetos sociales que la producen, la emplean o la consumen." Es decir, "no existe cultura sin sujeto ni sujeto sin cultura. O dicho de otro modo: todas las manifestaciones culturales tendrían que referirse siempre a un espacio de identidad.”

Bibliografía:
Gilberto Giménez, “IDENTIDADES EN GLOBALIZACIÓN”, -Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM-.